🐾 Manejo adecuado de animales ferales o ansiosos: qué hacer y qué evitar

Aprende cómo manejar correctamente a un animal feral o con ansiedad. Conoce qué hacer, qué evitar y cómo crear un ambiente seguro y respetuoso para su bienestar.

Erika Silva

6/3/20252 min read

A couple of cats that are laying down
A couple of cats that are laying down

No todos los animales que llegan a nuestras vidas están preparados para el contacto humano. Algunos han nacido en la calle, han sido víctimas de maltrato o han vivido experiencias traumáticas que los hacen extremadamente desconfiados o agresivos. A estos animales se les conoce como ferales (en el caso de los que han crecido sin socialización humana) o ansiosos (cuando el miedo los domina por experiencias negativas pasadas).

En este artículo te explicamos cómo acercarte de forma segura y ética a estos animales, qué medidas debes tomar para su bienestar y qué errores evitar para no agravar su estado.

¿Qué es un animal feral?

Un animal feral (comúnmente un gato o perro) es aquel que ha nacido y vivido en estado salvaje, sin contacto o socialización con seres humanos. Estos animales suelen tener un comportamiento defensivo, huidizo y, en algunos casos, agresivo si se sienten amenazados.

Por otro lado, un animal ansioso puede haber tenido contacto con humanos, pero ha sufrido traumas o abandono, lo que genera un alto nivel de ansiedad frente a personas, sonidos o entornos desconocidos.

Qué hacer: pasos para un manejo responsable
  1. Dales tiempo y espacio
    • No fuerces el contacto. Permite que el animal se acostumbre a tu presencia desde una distancia segura.

    • Usa un espacio tranquilo, sin ruidos ni interrupciones, donde se sienta protegido.

  2. Crea una rutina predecible
    • Los animales ferales y ansiosos responden mejor a los horarios fijos de comida, limpieza y presencia humana.

    • La consistencia les brinda seguridad.

  3. Utiliza el refuerzo positivo
    • Premia conductas tranquilas con comida, juguetes o palabras suaves.

    • Nunca uses el castigo físico o verbal, ya que solo aumentará su miedo.

  4. Consulta con un veterinario o etólogo
    • Es vital descartar problemas de salud que puedan causar o agravar la ansiedad.

    • Un profesional puede orientar sobre medicación o terapias si son necesarias.

  5. Usa herramientas adecuadas
    • Jaulas de transporte seguras, guantes de protección (si es necesario), y feromonas sintéticas pueden ayudar en el proceso.

    • En algunos casos, el uso de espacios de adaptación, como habitaciones separadas, es fundamental.

  6. Sé paciente

    • Algunos animales pueden tardar semanas o incluso meses en confiar.

    • Mide el progreso en pequeños logros: comer en tu presencia, dejarse ver, acercarse por voluntad propia.

Qué evitar: errores comunes y peligrosos
  • Forzar el contacto físico: Puede ser traumático y desencadenar agresividad.

  • Aislarlos completamente sin estímulos: Aunque necesitan calma, también requieren socialización progresiva.

  • Ignorar señales de miedo o estrés: Temblor, gruñidos, erizamiento del pelo, intentos de huida o agresión deben ser leídos como signos de incomodidad.

  • Usar collares de castigo o encerrarlos como método disciplinario: Esto puede causar un daño irreversible a su conducta y confianza.

  • Exponerlos a estímulos repentinos: Música alta, gritos, visitas inesperadas o cambios bruscos en el ambiente aumentan la ansiedad.

Reflexión final: cada paso cuenta

Adoptar o ayudar a un animal feral o ansioso es un acto de profunda empatía. No es una tarea sencilla, pero sí es una de las más gratificantes. Ver cómo un ser que antes temía todo comienza a relajarse, a confiar, a jugar… es un milagro construido con paciencia, amor y conocimiento.

En municipios como Cota y otras regiones de Colombia, donde la protección animal empieza a tomar fuerza gracias a la comunidad, el acompañamiento profesional y las leyes en defensa de los seres sintientes, es importante también educarnos sobre estos casos complejos, y no dejarlos de lado solo por ser difíciles.